El cuadro de mis recuerdo

 

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El cuadro de mis recuerdo.

 

     Hoy es martes, comienzo de un mes maravilloso, porque, por estas fechas me han sucedido muchas cosas, de las que ahora me he puesto a sumar y terminó pensado, es el mes de mis oportunidades. Salía a la calle veo como unas pequeñas gotas de lluvia amenazan el paisaje, un cambio embellecido hecho por la sensible naturaleza, buscando trocar mi panorama de esta alegría apreciable y sentida, cuando miro desde lejos el alegre espacio que bifurcan las aves en su vuelo, las cuales en su dirección me dicen van de paso. Término de llegar a mi destino, un jardín donde se encuentran las flores de las hojas alegres y de pétalos abiertas, en señal de espera. Así me encuentro ahora, en una espera sensible y contenta de eso bueno, que presiento la llegada. Tal vez sea la visita tuya, como casi todos los años en los que supimos entendernos, más allá de nuestras ocupaciones, rompimos el temor y hallamos la valentía como único aliciente, que elimina todos los obstáculos. Aun sigo pintando el borrador y sigo pensando, mientras camino hacia la puerta de la casa de paredes grises corrugadas, la de los techos bajos y de colores ocres, el césped humedecido, cubiertos de pequeños montones de barro diminuto, que suelen tirar hacia afuera las lombrices, cuando se incrustan más allá de las puntiagudas hojas de la enana hierba, y entonces viene dejando la huella de su cuerpo en la superficie. Las abejas revolotean y sus alas surcan el arcoíris, que se va formando en las crestas de los apamates enfilados que adornan las calles, se mueven al ritmo del calor y el evaporado aire que va suspendido en dirección al cielo, las ramas en la procura de las pequeñísimas gotas de lluvia, que amenazan con  invadir total la escena. Más atrás las aves de variados colores, que se dirigen al punto septentrional y las va alejado de la dirección contraria a donde viene la lluvia, semejan como a miles de personas en las calles y los aeropuertos, cada una en su afán indefinido por aquel que las observa y de su albedrío no sabe; cómo en este momento en el que me encuentro sin saber hacia dónde se dirigen todas las cosas que se mueven, pero estoy seguro de lo que escapan. He tomado la pala y la horquilla, que me permitieron cortar algunas flores, las más altas de árboles ya descritos, las gotas comienza a agolparse con más fuerza y mi espíritu también desea guarecerse, entre el recuerdo de un pensamiento que evoca los mejores momentos.

Allí dentro de mi casa, el silencio cuyo ha solas disfruto, y en mi mente no se discurre, más nada como no sean las rutas de las que pretendo salir airoso, si eso creo es mi vida, un  zigzagueante destino que me lleva a descubrir sus direcciones, y como dicen algunos, andando el camino es cuando se conocen las verdaderas ansias. Mis ganas no son menos o más que las tuyas, no escondo nada que no pueda otro hombre saber, no creo existan secretos dentro de la cabeza de los seres humanos, y encierren otros misterios, a menos de aquellos, que han surcados muchos mares y se han perdido del mundo y todas sus maravillas, fuera de eso que ellos puedan conocer, sin embargo se forma esa tímida actuación, por aquello que no se sabe. Y entonces, nos damos cuenta del saber, como la sana conciencia y discreta palabra, que se encuentra esperando ansiosa. Así  me hallo a esta hora esperando ansioso y en la ociosidad de la costumbre, que pinta los recuadros y plasma en los daguerrotipos enmarcados, una figura un instante, el cual moldeo según mi antojo donde me siento, en esa mesa de dibujo donde acostumbro a plasmar la formas que llevó a tantas, a las variaciones como se le ocurra a mi entendimiento, el cual una veces quisiera devolver en la realidad de mi vida, para lograr pintar esos momento en los cuales sucedieron, tantas oportunidades de las que hoy me quejo y me digo, quisiera regresarme como una película para poder detener ese momento, y así, aprovechar mejor lo que no pude haber hecho. Pero me doy cuenta de lo feliz que soy con lo que tengo ahora, y lo que pudo haber sido no existe, Y conforme con lo que he obtenido, sorpresa de mi voluntad, la misma que siempre ha juzgado a favor de mi sentir equilibrado con el mundo y con todas las personas, con las que me puede tropezar y ahora no están, y me hace comprender también esta pintura de la vida, que lo que ya no existe es porque, también forma parte de esa combinación de colores antojosas y de la paleta de mis lienzos cuando se secan.

Otras veces queriendo cambiar lo inimaginable he querido recortar esa figura tuya en la que unidos de la mano y pintados en ese cuadro al estilo Claude Monet, en el invariado puente, cuyo significado descansaba la idea, cuando dimos el paso aquel día. He querido otra veces cortarlo y separarle, para continuar como nos encontramos ahora,  sin más recuerdos indescifrables, ni modificaciones absurdas e inconforme de lo que tengo hoy, en compañía de este montón de óleos e imágenes de ambientes y pinturas, bajo la sábana mojada de una repentina lluvia que se quedo en mi fija retina, entonces ella me empujo a que fuera dentro de la casa, mientras ella se difuminaba. Acabe de colorear el jardín de la casa imaginada, en la que me hallo detrás de una ventana, desde donde puedo transmitir el ambiente inamovible de las pinturas que mañana adornarán mi sala.    

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