El hijo de las sombras.

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Maduro el hijo de las sombras.

Relato ficción.

      Sucedió en una aldea no muy apartada de la ciudad, el puente que divide a las dos Repúblicas, fue testigo del parto de uno de los hijos de Lucifer. Todo comenzó una noche de rayos y centellas, las nubes en el cielo no dejaban de llorar, tal vez sospechaban que en camino de parto o desde el infierno, un hombre malo a la tierra llegaba. Es uno de esos seres más horrible, espantoso y cruel, que pudo la raza humana conocer. El hijo de las sombras, llegó a esa aldea, antes de ser llevado por las circunstancias a la capital. Fue criado por poco tiempo por su madre, su padre les abandonó casi en el mismo momento en que su hijo llego al mundo, intuición capciosa, según él decía, tenía la preclara idea de que este hijo vendría al mundo, careciendo de todo tipo de escrúpulos humanos. Después de su nacimiento, el hijo de las sombras, se quedó huérfano de madre a los pocos años, antes de llegar a su adolescencia. Dicen por allí, y pudiera ser el principal ingrediente para que un hombre sea tan malo como este, fuera la falta de una figura maternal; de la que no pudo disfrutar igual a las personas que en su entorno crecieron. Su vida transcurrió cerca de una montaña, la cual, era visitada por muchas personas en búsqueda de liberar sus almas, el hijo de las sombras fue conducido hasta allí, por un hombre que lo había cuidado, después de la muerte de su madre y educado para ser un aprendiz de brujo o santero en la cima de la montaña. En su iniciación comenzó a colectar animales, lo que llevaba al cerro donde se practicaba todo tipo de rito, y los utilizaba como fetiche, los mismos según él, los había entendido, porque con él nacieron y le resultaban como herramientas para poder llegar al grado máximo que alcanzaban los grandes. Según él y tenía en mente, desde hace mucho tiempo, en que pronto estaría gozando de un gran poder. Él nunca estudió y jamás asistió a una escuela, porque se crió en la calle y fue testigo desde su adolescencia, de muchas barbaridades, las mismas que otras veces practicaron con él. Con el tiempo se hizo llamar el hijo de las sombras,  mientras permaneció en las montañas y bajaba al barrio. Se rodeo, producto de la magia negra que practicaba, de una infinidad de hombres adulantes, mismos que pensaron que el hijo de las sombras, poseía verdaderos poderes, convencidos, víctimas de la ignorancia que les hacía perseguir, y convertirse en miserables adulantes. Mientras él, cuando le venía en gana lanzaba un pedazo de sobras, las que muy pocos dejaban caer al suelo desde el aire, fueron los propios y los seguían, como otros tantos, porque los aduladores no conocían otra manera de llegar al poder, si no fuera pisando los alrededores del hijo de la oscuridad así como él los fue escalando, en la medida que pasaron los años. Asesinando personas, derribando puertas y haciendo su voluntad, en un pueblo, gobernado por el desorden y la  delincuencia. Cuando el hijo de las sombras, llego al poder supremo, continuaron sus fechorías con sus seguidores, en torno a sus huellas, eran los rastros de las sobras, y de la misma manera, seguían aprovechando los indignos y los menos dotados, y de alguna forma dieron el poder al hijo de las sombras, ensalzando y diciéndole que también le salían las cosas, y nadie lograba imitar. Entonces se formó en su pensamiento, la idea orate del hombre único. Y todo el país llegó a gobernar y deberían lucir como él, un único traje que él llevaba, utilizaba también un bigote que lo identificaba, y mandó a realizar, miles de estos. Los cuales, la gente debía llevar, para poder ser tocado por las migajas que repartía. Por un tiempo el hijo de las sombras estuvo bien y no se le veían costuras, pero después que las arcas del país que gobernaba se agotaron, se le fueron terminando. Entonces, comenzaron a verse las imperfecciones del hijo de las sombras,  el hombre admirado de antes de que todo comenzara y era el orgullo de toda la comarca, llamado el presidente obrero. Resultó ser el hombre más despreciable y el peor monstruo tirano y  adulterado, que pudo parir la nada y conocer una nación.            

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2 comentarios en “El hijo de las sombras.

  1. En realidad el “me gusta”, quedaría mejor en un gran no me gusta ese señor…va de señor nada, ese humano, que ha perdido la orientación animal para degradar la humanidad, revolución es empoderar al prójimo por una mejor sociedad, así se genera patria.

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